miércoles, 23 de diciembre de 2015

LA MAGIA DE UN INSTANTE

María José Sánchez Vázquez
                                                                          







 Las figuras de este nacimiento tienen un significado muy especial para mi familia. Cuando las hice, mi hija era una niña que me observaba con sus preciosos ojos negros llenos de incredulidad e impaciencia, a la par que ilusionados, por ver el resultado final. Entretanto, mi madre elaboraba los dulces y el licor café, típicos de las fiestas navideñas, y mi esposo buscaba la forma de mantener el equilibrio de un pequeño y desvencijado árbol artificial que llevaba en la familia desde que yo era una chiquilla. Todos los años les prometía que compraríamos uno nuevo y más grande. Pero la verdad es que siempre lo posponía con alguna escusa. El único motivo era el recuerdo que me unía a mi padre. Cada año, conforme colgábamos los adornos, me parecía escucharle tocar villancicos en el acordeón, oía sus risas e incluso me parecía oler el humo de sus cigarrillos. Cuando murió, mi madre y yo, pasamos muchos años sin poner el árbol, sin hacer dulces ni licor café. Y las navidades se tornaron silenciosas y tristes. Sólo recobraron su esplendor con la llegada a mi vida de mi marido y más tarde de mi hija.

Ahora, soy yo quien hace los dulces y el licor café desde que mi madre no dejó, y María, que así se llama mi hija, ya es toda una mujer que no hace mucho ha iniciado una nueva etapa con su pareja. Sigue teniendo unos preciosos y chispeantes ojos negros cuya mirada se columpia entre la de su padre y la mía, recordando aquellos momentos, mientras nos ayuda a colocar el nacimiento sobre un pañuelo que mi padre regaló a mi madre cuando eran novios. 

Tres generaciones unidas por las navidades pasadas y las presentes. Y como el personaje de Dickens, no he podido evitar pensar en las futuras. Luego me he dicho «No. Prefiero quedarme con este momento mágico e irrepetible».
Me permito dejaros un consejo: atrapad cualquier instante de felicidad y guardadlo como un tesoro, porque es lo único que realmente tenemos.

Me despido al igual que el año anterior, deseándoos unas felices fiestas navideñas y que la ilusión os ayude a abrirle la puerta al año nuevo para que sea 2016 veces mejor que el que termina.



© María José Sánchez Vázquez




miércoles, 11 de noviembre de 2015

EN ESTE TIEMPO DE AUSENCIA…

María José Sánchez Vázquez
                                                                         






El motivo de mi ausencia durante tanto tiempo de este Vaho y de no visitar los espacios literarios, artísticos o de opinión que sigo habitualmente, no es otro que la publicación de mi nuevo libro de poemas “MecCano poético”.

Sé que a los asiduos de mi blog os sonará el título. Durante un tiempo lo fui dando a conocer de manera virtual, hasta que el pasado año, tras la publicación de mi primer poemario “Donde aguarda la luz”, y dada la buena acogida que tuvo, se me presentó la oportunidad de sacar “MecCano poético” en papel. Así que no podía dejar pasar esta ocasión.

La versión digital ha desaparecido de mi blog por razones obvias, aunque la edición impresa es inédita en su casi totalidad, pues consideré que se lo debía a los posibles lectores que iban a realizar un gasto en su adquisición. 

Excepto dos o tres poemas, el resto son inéditos, como ya he señalado, guardando, por supuesto, la estructura y la idea original que me llevó a escribirlo. Para no extenderme al respecto, si pincháis sobre la portada de "MecCano poético" que encontraréis en el margen izquierdo de esta página, lo explico de manera breve a través de UNAS PALABRAS PREVIAS que dirijo a los lectores, insertas al comienzo del libro.

Han sido dieciocho frenéticos meses, entre presentaciones del primero y la reescritura del segundo. Pero ha merecido la pena, a pesar de que se haya resentido un poco más de la cuenta mi ya precaria salud, de no poder responder a vuestros amables y siempre esperados comentarios a mis últimas y esporádicas entradas, así como haberme perdido el placer de leer los trabajos de aquellos blogs que sigo. De momento no os puedo prometer que lo haré de continuo, como solía hacer, porque he de ayudar en sus primeros pasos a esta “nueva criatura”, pero sí que intentaré ponerme poco a poco al día. Espero que no me lo toméis a mal.

Un cordial saludo o un abrazo grande o un millón de besos, elegid como más os plazca.


María José Sánchez Vázquez



 

lunes, 15 de junio de 2015

EN CERA ME HE CONVERTIDO

María José Sánchez Vázquez
                                                                             




Una llama me consume. La llama del desánimo que fluctúa iluminando apenas mi recinto de soledad y silencio. Un espacio en el que, por un tiempo, mi despoblada vida se fue llenando de ilusiones y esperanzas, de cesión a la confianza de que ya nunca se marcharían. 

Pero no ha sido así.

No podía ser así. 

En cera me he convertido. Un deforme charco amarillento y tiznado como el que se puede ver en los sitios de oración cuando el tiempo de la plegaría ha concluido.


© María José Sánchez Vázquez

 
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